Perdonen que me meta con Dios en este artículo, pero me han impresionado terriblemente las palabras del Primer Mandatario en el parque central de Nanegal del jueves 12 de septiembre, dirigidas básicamente a la Arquidiócesis de Guayaquil, por el “crimen” de estar en contra de su mamarracho de proyecto de constitución que es abortiva y reconoce todo tipo de “géneros” y “familias”, por más publicidad en contra de estas incontrastables verdades, que el gobierno realice con la mayor desvergüenza.

¿Se dan cuenta estimados lectores de lo peligroso que resulta un individuo que piensa de esta manera? ¿Analizan ustedes al abismo al que nos está conduciendo un individuo con estos convencimientos en su alma? La Arquidiócesis de Guayaquil NO CONOCE A DIOS. Solo él, EL ILUMINADO, EL ELEGIDO POR DIOS, lo conoce. Solo Correa puede interpretar a Dios y está sentado a la diestra de Dios Padre, el Correa que se une en pecaminoso maridaje con el MPD cuyas bases ideológicas establecen que la “religión es el opio de los pueblos” y cuyos miembros profesan el ateísmo, la no creencia en Dios.

Si profundizamos en sus palabras podremos entender porque este individuo comulga, se llama católico pero al mismo tiempo insulta en términos soeces quien se le ponga al frente incluyendo “los curas y las sotanas”, denigra a las mujeres, se hace “limpias” con los shamanes y rinde pleitesía a la Pachamama. Cristo utilizó una frase lapidaria: “Sepulcros blanqueados” para describir a aquellos que ponían todo su empeño en la forma y olvidaban el fondo del mensaje de Jehová.

Correa cree estar por encima del bien y del mal. Solo él sabe lo que le conviene al pueblo ecuatoriano. Es el “Nuevo Mesías” llamado a guiarnos a la Redención.

No creo que Monseñor Arregui se precie de “conocer a Dios”. Ese conocimiento implica un camino de toda una vida llena de preguntas, dudas sacrificios, acciones positivas del alma, amor a los demás que llegará a su final en el momento de nuestra muerte cuando nos enfrentemos cara a cara con EL. Es Imposible “conocer” a Dios, señor Correa, podemos amarlo, pero no conocerlo.

Pero Usted, como se deduce de sus palabras, si lo conoce, usted es el único, Dios lo ha elegido para conducir a todo el mundo por el camino recto -el que usted señale en su infinita sabiduría. Todos los demás, incluido Monseñor Arregui y las otras “sotanas” somos unos pobres imbéciles que no entendemos “su mensaje”, que no comprendemos que usted es “el predestinado”, “el ungido”, el único que puede interpretar la palabra del Señor.

¡Cuan peligroso es este modo de pensar que a nuestro Presidente se le escapa a cada rato porque sufre del grave problema de incontinencia verbal! Asi pensó Savonarola, Hitler, Mussolini y otros en la historia. Todos ellos terminaron quemados, arrastrados o cometieron suicidio.