“El sistema procesal penal es la foto de la clase de Estado del que proviene”, esta frase se la escuché, hace casi dos años, a un profesor de la materia Tribunal Penal Internacional de la Maestría en Derecho que tuve la suerte de cursar en Argentina. No era una frase original de él, no recuerdo la fuente exacta, pero ello no obsta el propósito de este artículo.
La frase surgió dado que estábamos estudiando el caso de la instalación de los Tribunales de Nuremberg luego de la culminación de la Segunda Guerra Mundial, y uno de los nazis que no fue considerado para ser juzgado por dicho Tribunal, fue Carl Schmitt, mentor y diseñador del sistema penal Nazi que, dejando de lado el aspecto ultra persecutorio, es casi ejemplar; de hecho gran parte de su diseño se mantiene vigente. ¿Por qué existe Guantánamo? Respuesta muy pertinente.
Me vino a la memoria, porque la semana pasada, durante el evento de inauguración de una Sala de Audiencias, se instaló un panel de discusión sobre el tema de los Derechos Humanos, que fue conformado por las autoridades de los órganos del Estado, A, B y C, quienes se jactan -además son reconocidos, he allí el mayor de nuestros azotes-, de ser grandes expertos en la materia.
Uno de estas autoridades y “expertos”, digamos del órgano A, enunció algo más o menos así, no es textual (lo aclaro): nosotros los constitucionalistas, a propósito de este proceso constituyente, hemos llegado a idearnos una frase original “Déjame ver tu constitución y te diré la clase de sociedad que tienes”. ¿Les suena familiar?
El problema no es una hipotética manipulación de una frase perteneciente a otros, el real problema consiste en la justificación de la pertinencia de dicha frase. Este funcionario, Fulano de Tal, dijo algo así como: “Claro, pues si al leer tu constitución, vemos que dice que el gobierno es monárquico, luego en tu Estado gobierna un Rey…” Sería estupendo que aquí termine el asunto, pues este personaje enunció algo de una obviedad tan evidente que, el mero hecho de formularla, es rayar en la ridiculez.
Pero las cosas no quedan allí nomás, pues Fulano de Tal confunde sociedad con Estado. Puede existir una monarquía, como es el caso de Inglaterra, o Dinamarca, a diferencia de la casi totalidad de países latinoamericanos que se reputan de ser democráticos, y ello no nos dice qué con respecto a la clase de sociedad: ¿Qué sociedad está más desarrollada y “civilizada”, es más culta, tiene un mayor respeto por las normas de convivencia social? Vemos cómo la forma de gobierno no tiene una relación causa-efecto con la calidad de sociedad. De manera que un gobierno, de cualquier forma que sea, aun si nos quedamos con la clasificación aristotélica, no nos manifiesta mucho acerca de cómo son los súbditos o gobernados.
Creo que mencionar nombres propios, o señalar con precisión los órganos del Estado a los que me refiero, carece de sentido. La regla general de nuestro país es esa: elementos poco calificados que ocupan cargos públicos de gran importancia. Basta ver o escuchar las declaraciones que se difunden masivamente, revisar las resoluciones o fallos que se dictan, para asquearse por la falta de preparación de la gente que toma decisiones por nosotros, en nuestra representación, y que reciben remuneración por ello.

DE REPENTE SOMOS UN VERDADERO GALIMATÍAS EN TANTO EN CUENATO QUEREMOS EXPRESAR ALGO SUCEDIDO....VERDAD..???