(TEXTO ENVIADO AL FORO ABIERTO DEL DIARIO HOY, SIN QUE ELLOS HUBIESEN TENIDO LA GENTILEZA DE PUBLICARLO)

De toda esta marea de comentarios, unos hechos con el hígado, otros hechos con el cerebro; y otros (los menos), hechos con los pies, debemos sacar una lección que nos ayude a progresar como sociedad; que nos empuje a investigar más sobre nuestra historia de tal modo que, con sabiduría, ecuanimidad y generosidad de espíritu podamos reconocer cuando nos equivocamos en aras de que triunfe siempre la verdad y recuperar así el valor de nuestra herencia histórica.

Veo con preocupación y tristeza que muy pocos se toman la molestia de averiguar en que bases documentales nos respaldamos para aseverar todo lo que aseveramos en esta obra y reflexiono sobre el valor de este foro que, de ser útil, debería llevarnos a conclusiones que permitan consolidar el valor de las historias seccionales sin que esto escamotee el protagonismo que, en cada uno de los eventos importantes de nuestro pasado, tuvieran cada una de ellas.

Ni Guayaquil, ni Quito ni Cuenca, ni el resto de ciudades del país tiene una historia mejor ni peor que el resto de ciudades o regiones de la patria; la historia no es una competencia de meritos colectivos para posicionar jerárquicamente a una comunidad sobre otra u otras. La historia, realmente es la sucesión de hechos, documentalmente comprobados que, suscitados en el pasado nos hablan de lo acontecido dentro de un conglomerado humano.

Por este motivo es que la investigación bibliográfica y documental es imprescindible para que todo aquello que consignemos en nuestros escritos, acerca de la indagación del pasado, tenga la seriedad y la credibilidad requeridas para que pueda ser calificado de HISTORIA.

Hasta aquí, creo que todos estaremos de acuerdo.

Ojalá en adelante podamos mantenernos igual.

Pero veamos.

Hemos dicho que lo único que valida un escrito histórico es que este tenga un profuso respaldo documental y bibliográfico de tal forma que la información consignada en él sea totalmente veraz .

¿ Cuantos de aquellos que no están de acuerdo con el contenido de esta obra se han preocupado de averiguar en que documentación se respalda ?

Creo, sin temor a equivocarme, que absolutamente nadie.

De que manera podremos entonces estar seguros de que lo que hasta ahora sabíamos es cierto o si tenemos décadas de vivir en una sociedad MITOMANA acostumbrada ( gracias a una pésima educación enseñoreada en nuestro país desde hace décadas ), a creer que todas las fantasías que nos enseñaron como historia, son hechos comprobados y comprobables.

Para ilustrar esto solo citaré tres casos, de las decenas que existen, que no son mas que mitos convertidos en historia por falta de historiadores que de manera responsable inicien un revisionismo al mas alto nivel , de todo lo que hasta la fecha se ha enseñado como verdad inmutable:

1.- Que Guayas y Quil existieron y que gracias a la unión de sus nombres Guayaquil se llama como se llama.

2.- Que Abdón Calderón recibió una andanada de balas en la batalla del Pichincha y que cogeando y moribundo siguió llevando el estandarte tricolor.

3.- Que Atahualpa y su ejercito de miles de guerreros fue vencido por algo mas de setenta hombres y que este fue hecho prisionero por Pizarro aprovechando la sorpresa e ignorancia de los nativos.

Cada una de estas patéticas informaciones, mantienen vigentes anacronismos que no se compadecen con los descubrimientos históricos realizados en los últimos 25 años.

Para el primer caso debemos decir que lo de Guayas y Quil no pasa de ser una LEYENDA y que, si bien es cierto que existen documentos que confirman la existencia de un cacique de nombre GUAYAQUILE, no se sabe con precisión si es su nombre el que es transferido a la región o es el nombre nativo de la región ( HUAILLAKILL ), el que adoptaron los caciques que en ella dominaron.

Para el segundo caso, en la biografía ganadora dentro del concurso convocado en 1998 acerca de la vida del “ el héroe niño “ y escrita por el comandante Mariano Sánchez Bravo, director de la Academia Nacional de Historia Marítima, se presentaron los documentos que permiten aseverar que Calderón muere a los tres meses de ser herido en una pierna y que, además, al ser parte integrante del batallón guayaquileño “YAGUACHI” llamado también vargas debió llevar el estandarte de Guayaquil y no el tricolor de Colombia pues esta llevaba a parte su respectivos batallones.

Para el tercer caso, la verdad sobre el caso de Atahualpa es descubierta finalmente por el destacadísimo escritor Luis Andrade Reimers en su obra “ Hacia una verdadera historia de Atahualpa “ en la que aclara, como el inca envió a manera de regalo para su igual, el rey de España, una gigantesca cantidad de oro y de plata ( este es el supuesto rescate del que habla la historia tradicional ). Siendo este, solo uno dentro de una infinidad de datos que acaban con el antiguo cuento y ponen en valor la verdad sobre el hecho de la muerte del inca.

Pues bien, ¿ que rescatamos de todo lo dicho… ? . Pues que para juzgar la veracidad y confiabilidad de cualquier obra que hable de nuestro pasado histórico, debemos constatar que esta tenga un importante basamento documental, más aún si en ella se consigna información que no está acorde con la que se halla en los libros tradicionales de historia.

En este sentido, debo decir y repetir , de manera reiterada, que la obra HISTORIA DE GUAYAQUIL, es la síntesis de un trabajo monumental publicado en cuatro tomos el año 2006 bajo el título de EL LIBRO DE GUAYAQUIL y en la que Efrén Avilés y quien estas líneas suscribe, consignamos una amplísima Bibliografía que sirve como pilar y sustento a todo lo que en ese trabajo se asevera.

¿ Porque entonces se ataca apresuradamente un trabajo que es fruto de mas de 18 años de investigación ?; ¿ Un trabajo que lo único que ha perseguido es encontrar la verdad acerca de los puntos oscuros de nuestra historia ?

Todo historiador que se precie de tal tiene la obligación de buscar la verdad y de enterrar los mitos una vez que esta fuese hallada. ¿ No nos correspondía acaso hacer lo propio con la historia de nuestra tierra si ya habíamos hecho nuestra la responsabilidad de escribir un libro sobre ella ?

¡ Jamás hemos estado cerrados al dialogo y menos aun a ayudar a la dilucidación de las dudas o incógnitas que hubiesen podido nacer de la lectura de nuestros escrito, pues siempre consideramos que era nuestra obligación la de explicar de dónde salió toda la información consignada en él. Pero nunca imaginamos que este fuera criticado y atacado de manera tan irracional que no mediara para ello el más mínimo análisis o la más elemental de las investigaciones.

Nuestra nación está en el umbral de un cambio radical, en todos los sentidos. La patria exige un baño de verdad en todos los aspectos y las generaciones venideras juzgaran inflexiblemente nuestras acciones y el valor de nuestro legado.

Invito a todos; apologistas, indiferentes y detractores, a que tomen como causa común el descubrimiento de la verdad y TODOS, LÉASEME BIEN; ¡¡¡TODOS…!!! Hagamos respetar ante todo la verdad de nuestro pasado así esta afecte intereses mezquinos de quienes jamás representarán el verdadero espíritu de nuestra nación.

Invito a todos a reflexionar antes de responder y a recordar que, de lo que hagamos hoy dependerá el bienestar de la sociedad que nuestros hijos formaran mañana.

Ojalá y este escrito pueda llegar a todos los que con tanta pasión han participado en este foro.