Generoso comentarios a mi artículo anterior glosando los comentarios de Carlos Vera en el diario El Comercio, me dicen que muchos guayaquileños se sienten hartos de los constantes ataques del gobierno de Correa a la ciudad de Octubre. Se palpa que ha llegado el momento de pasar de la simple protesta a la acción.

“Informales” respaldados por policías afuereños que no sienten el menor apego hacia esta ciudad, comenzando por sus comandantes, caotizan todos los días el centro de la urbe y el “congresillo” se alista a darles, anti constitucionalmente, un soporte “legal”. Se intenta despojar al Municipio de las competencias del Registro Civil, Aeropuertos y Puertos. Ya lo que acaba de pasar en Manta es un aviso.

Este gobierno tiene que sentir que Guayaquil no es una ciudad de castrados. Tiene Guayaquil que demostrar que si sus Cámaras de las Producción están más interesadas en defender sus intereses que velar por los de la ciudad y se encuentran amedrentados por el SRI y por el gobierno, que si la Junta Cívica es un remedo de lo que anteriormente fuera, los ciudadanos, el pueblo llano, sigue indomable y mantiene ese fuego que lo llevaron a dar independencia de los españoles a este país, a librarnos de la dictadura extranjera de Flores y a respaldar la revolución liberal de Alfaro y volver realidad el único cambio de estructuras reales que se ha producido en Ecuador en el siglo XX.

Es por eso que pido nuevamente que nos auto convoquemos. No busquemos líderes que nos conduzcan. No descansemos en los hombros del alcalde Nebot la pesada carga de hacer frente, él solo, a los embates despóticos y dictatoriales de este gobierno. Demostremos cada uno de nosotros que ha llegado el momento de decir ¡Ya basta!

Alberto Acosta dice que el modelo de gestión de Guayaquil es insostenible porque tenemos 14% de desempleo y Quito solo el 7%. Acosta, como todos estos sociólogos imprácticos, “kikuyos” de biblioteca y de salón universitario como Correa; Rafael, no Fabricio, no se ponen a pensar en todo lo que ha aumentado la burocracia y en todo lo que ha sufrido el comercio y la industria por las medidas económicas de este gobierno. Quito está feliz con Correa. Todos los días se crea una nueva institución gubernamental, todos los días aumenta la burocracia. Cada día hay más centralismo. Nada se ha hecho con los 600 empleados en exceso que se dijo en gobiernos anteriores que tenia la DAC, pero se sigue diciendo que la “pobre” institución no tiene dinero porque se entregaron los aeropuertos de Guayaquil y Quito a los municipios.

El modelo de gestión de Guayaquil no solo ha sido exitoso, sino que ha sido premiado internacionalmente. Todos los que vivimos en Guayaquil hemos visto la transformación radical con nuestro propios ojos. No va a ser el gobierno de Correa el que cambie esa verdad de obras palpables con su mentira mil veces repetidas en sus canales de difusión propios y expropiados. No va a ser Correa el que, con su propaganda groseramente mentirosa y falsa el que nos va a hacer creer que es el Gobierno Central, el Gran Hermano, el que va a resolver todos nuestros problemas. Los guayaquileños no somos centralistas, amamos la libertad y el libre comercio. Detestamos esas ideologías que han hecho de Cuba y ahora de Venezuela, países subyugados y esclavos, sin libertad y sin pensamiento libre.

Iniciemos la protesta el 25 de julio. Tenemos la oportunidad de oro. Hay un Momento de Unción Cívica y una sesión del Municipio. Dejemos la comodidad de nuestros hogares ese sábado y salgamos masivamente a las calles a demostrar nuestro amor a la ciudad, nuestra entrega al Guayaquil glorioso de Olmedo, de Rocafuerte, de Febres Cordero. En muchos comentarios a mi artículo anterior se pide liderazgo para iniciar la protesta. NO LO NECESITAMOS si es que somos solidarios con nuestra amada ciudad y ese 25 salimos TODOS a las calles, a la 9 de Octubre y al Paseo León Febres Cordero a manifestar con nuestra presencia en el Momento de unción Cívica y en la Sesión Solemne que estamos firmes, que estamos listos a defender a nuestra ciudad contra todo el odio que se destila desde este gobierno.

¿Será mucho pedir este gesto a los guayaquileños? Pasemos la noticia y que el 25 de julio sea una fiesta en las calles con miles de guayaquileños diciéndole a este gobierno dictatorial y despótico con su masiva presencia: ¡Respeta a Guayaquil!