Cada día mi decepción aumenta ante este desgobierno que nos tiene sumidos en un ostracismo ciudadano hacia lo político; pero a la vez mis esperanzas aumentan, porque percibo que los ecuatorianos nos estamos dando cuenta que lo que estamos viviendo, no es otra cosa más que lo mismo del pasado, pero con diferentes actores y bolsillos que se llenan con dineros que nos pertenecen a todos.

Ya es aburridor y cansino, escuchar a Fabricio Correa denunciando actos de corrupción de los miembros del “círculo rosa”, y a la vez a su hermano, defendiendo a sus sequitos, más aún, luego de analizar una encuesta a la que tuve acceso, y en la cual se confirma mi sospecha que esto es un gran tongo, una gran farsa, fraguada no sé por quien, (pero me imagino), ya que porcentualmente hablando, al menor de los Correa esta pseudo diferencia familiar, lo aumenta en popularidad, y al mayor, lo convierte de un empresario de la construcción anónimo, en un fiscalizador de la gestión gubernamental reconocido por casi el 90% de ecuatorianos, ¿NO LES PARECE UN EXCELENTE NEGOCIO?.

El Ecuador no puede más, creo, que cual masoquistas, nos estamos acostumbrando a vivir bajo un régimen de opresión, en el cual la única voz oficial es la del dictador, en la que no hay derechos para opinar, peor para discernir y ni que pensar, para discrepar o contradecir; nos estamos convirtiendo en zombis que a la tonada de la canción Patria, borramos pasado, presente y esperanza de futuro, y como si fuéramos embobados por el flautista de Hamelin, seguimos el camino que nos ponen por delante, aún estando consientes que el mismo, a lo único que nos puede llevar, es a un estado centralista opresor y autocrático, al puro estilo, de los regímenes izquierdistas caducos de Cuba, Venezuela o Bolivia, es decir, a nada que sea un porvenir de desarrollo, de progreso, o de bienestar para nosotros, peor para nuestras subsiguientes generaciones.

Ahora, tengo entendido, que se están gestionando millonarios préstamos a Rusia para adquirir equipos militares de guerra, (espero que no sean a India); sin embargo aquí en el País, la gente se sigue muriendo de hambre, está sin dinero, está sin trabajo, estudia, (los que pueden hacerlo), en escuelas y colegios públicos que se desbaratan, está desprotegida contra la delincuencia nacional e internacional; y así, queremos iniciar una carrera armamentista, QUE IRONÍA, SE PRETENDE PROTEGER AL ECUADOR HACIA FUERA, CUANDO LA DELINCUENCIA Y EL QUEMEIMPORTISMO GUBERNAMENTAL NOS MATA DESDE ADENTRO.

Un País jamás va a progresar si no tiene clara cual es su meta, Guayaquil despegó como ciudad pujante, porque desde agosto del año 92, se trazó una hoja de ruta de la ciudad que queríamos ser para propios y extraños, lo hemos logrado y lo seguimos haciendo, y tras cumplir a cabalidad un objetivo, inmediatamente avizoramos el siguiente y también lo cumplimos y continuamos así con el círculo virtuoso del desarrollo; pregunto yo, por qué no acogemos estas buenas costumbres y nos articulamos con los varios frentes de resistencia ciudadana que existen y conformamos uno común, con el fin de planear el futuro político de Guayaquil como Ciudad Destino.

Espero de corazón que iniciemos ya lo planteado en el párrafo anterior, al menos he escuchado ciertas voces que persiguen esta misma aspiración; ya queda en nosotros si seguimos embarcamos en el tren del desarrollo, o nos trepamos en “El caballo chúcaro” que da vueltas y brincos como loco pero que en definitiva no nos lleva a ningún lado y simplemente nos marea.

Usted, mi estimado lector, me podría indicar ¿qué opción le agrada más?