Me he puesto a mirar unos apuntes de psicología y me he topado con varias cosas interesantes: como la diferencia entre la prepotencia y la seguridad y nada mejor que hablar de ello hoy.
Del Libro: Claves del optimismo, Loreto Barrera, Libro-Hobby-Club, S.A. Dice: “…ENTRE LA SEGURIDAD Y LA PREPOTENCIA. Parecen iguales pero no lo son: la seguridad se basa en la autoestima mientras que la prepotencia intenta ocultar una inseguridad no asumida.
¿Cuál es la diferencia entre la prepotencia y la seguridad en uno mismo? La prepotencia se deriva de negar las limitaciones personales, precisamente porque se les tiene miedo. Se trata de mostrar a los otros una fuerza que solo quiere ocultar aquello que no se puede soportar. La prepotencia siempre se levanta contra otro, al que se intenta dominar. Es un rasgo que está basado en la ignorancia de los miedos personales y que para huir de ellos pone las debilidades internes en los demás. Mostrar a otros la potencia es un excelente método para acallar los temores propios. Cuando uno se conoce bien a sí mismo es imposible ser prepotente, porque todos los humanos estamos marcados por carencia que tuvimos que sufrir, por debilidades que tenemos que aceptar, por límites que tenemos que respetar. Todos somos susceptibles de padecer enfermedades y, lo más importante, todos somos mortales. La muerte nos iguala. No reconocer nuestras equivocaciones y fracasos es ir contra nosotras mismos.
Solo se desea ser demasiado fuerte cuando uno se siente muy débil. El psicoterapeuta inglés John Bowlby dice que un buen fundamento para construir la personalidad es el que proporcionan los padres cuando el niño o el adolescente tiene la certeza de que puede hacer salidas al mundo exterior y después regresar sabiendo que será bien recibido, alimentado física y emocionalmente, reconfortado si se siente afligido y tranquilizado si está asustado. Este rol consiste en ser accesible, en estar preparado para responder cuando se le pide aliento y tal vez ayudar, pero intervenir activamente sólo cuando es necesario. Así aprende a confiar en sí mismo.
UN PREPOTENTE: No tiene capacidad para la autocrítica, porque no ha podido o no avanzado en su desarrollo psíquico. Necesita quedar por encima del resto, demostrando que es el más poderoso, se llega a creer que nunca falla. No se conoce bien a sí mismo, porque tiene una parte débil que no acepta que acaba poniendo todo lo que considera malo a los demás. No acepta la responsabilidad de sus errores porque se siente culpable de no llegar a de ser perfecto. Todo sentimiento de culpa hace bajar la autoestima. Se asusta de las diferencias y tiene rasgos misóginos, racistas y dictatoriales.
Reflexión marciana: siempre que nos topamos con alguien al que llamamos “prepotente” suele ser alguien que va en tono chulesco o se cree mejor que tu, y quiere imponerte su pensamiento a toda costa, sin aceptar que tu puedes tener una idea diferente a la de él.
Lo que no llegamos a pensar muchas veces, que esas personas pueden estar a años luz de una persona segura en si misma, ya que su nivel de maduración emocional y personal va por delante.
En estos casos, siempre digo lo mismo cuando me topo con alguien prepotente, ME DA PENA, porque están estancados y parece que no quieren avanzar superando sus miedos, y aceptándose a sí mismo con sus defectos y virtudes.
Aunque suene tópico: NADIE ES PERFECTO…”
Al prepotente le molesta mucho cuando argumentas educadamente, él tiene que hundir al que sabe superior; lamentablemente no comprende que la prepotencia es fofa y eterna perdedora.
