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El proyecto de Ley de Agua en Ecuador: ¿Protección del vital recurso hídrico, o una pieza de absorción total del poder y creación de una fuente adicional de ingresos al Fisco?

Atribuyen a Napoleón apremiar a sus ayudantes de cámara diciéndoles: “Vísteme despacio porque estoy de apuro”, para que lo ayuden a ataviarse rápidamente; pero sin que por el apuro se atropellen y lo hagan mal. Igual se debe decir de tan importante y necesaria ley.

Es irracional que por tan sólo cumplir una voluntad obsesiva se promulgue una ley de tanta trascendencia y magnitud que no haya sido cuidadosamente analizada y estudiado todas las sugerencias de posibles riesgos de afectación, para producir una legislación de protección y reparto equitativo del insustituible líquido vital.

La hoy notoria crisis hídrica mundial amenaza la seguridad, estabilidad y sostenibilidad ambiental del globo terráqueo. Tres mil millones cuatrocientos cincuenta mil personas tienen que subsistir con un monto de 50 litros de agua diarios para todas sus necesidades, incluidas en ellas el 70% que demanda la agropecuaria; mientras que ¡únicamente! para el uso poblacional, personal, se promedie un gasto de 250.

La contaminación hídrica y la destrucción de los ecosistemas van en aumento, especialmente en las zonas en desarrollo.

En las últimas décadas, se ha confirmado el hecho de que la protección de los recursos hídricos debe abordarse desde un enfoque integrado. El manejo de los beneficios ácueos reviste una importancia fundamental y las capacidades y forma de empleo deben respaldarse con rigor técnico de ahorro y respeto comunitario.

Las normas en materia de uso, no contaminación y protección general ambiental, deben estar direccionadas a: garantizar la seguridad alimentaria y la salud de la población, mitigar la pobreza permitiendo el desarrollo económico, así como a preservar los ecosistemas vitales.

Puede darse que dentro de este proceso se requieran servicios de purificación, recuperación o preservación de reservas naturales; en cuyo caso el costo tendría que ser cubierto. ¡Algo muy distinto a desear cobrar olímpicamente por cualquier uso!

PRODEPINE, indica: “Para los indígenas, la tierra no es un bien que puede ser comprado y vendido en mercados convencionales porque está dotada de un significado sagrado: sus valores son intangibles; ni puede ser desvinculado de las relaciones socioculturales. La tierra, el agua, el aire, la vegetación y los animales son elementos del conjunto de la vida social y espiritual”.

Hay un admirable poema de Inomoxo, poeta Huaorani: “Si te pones a escuchar todo lo que suena en la selva, ¿qué escuchas?…. No solo suenan tantos animales que has visto, que no has visto, que nadie verá jamás. Y eso que ya no es posible escuchar el canto de seres musicales que presintieron la llegada del gran otorongo negro y huyeron antes y se salvaron, aunque ahora no sepan cantar más”

En 1944 ya el Ecuador asume internacionalmente el respeto a la riqueza natural a través del Convenio para la Conservación de la Flora y la Fauna del Hemisferio Occidental.

El sector agropecuario es el principal usuario de recursos de agua pura, pues utiliza un promedio mundial del 70% de toda el agua superficial consumible.

El acelerado crecimiento demográfico y de las necesidades alimentarias ya ostentan una creciente escasez de agua. En muchas partes se presentan, cuando menos, tensiones internacionales cuando se construye un represa -Tahuin, en Loja, ha sido materia de negociación con la República de Perú.

Ya se da una mayor competencia por los recursos hídricos entre los usuarios agrícolas, industriales y municipales. Los fuertes incrementos de contaminación del agua: Compuestos orgánicos biodegradables; Sustancias peligrosas (explotación minera); Contaminación térmica; Partículas sólidas en suspensión; Nutrientes en exceso: eutrofización (plaguicidas, abonos, etc. agrícolas); Gérmenes patógenos por desbalance; Sustancias radioactivas etc. son un gran problema, principalmente en los países de rápida industrialización.

Además todavía no se ha cuantificado el impacto futuro de la disponibilidad del agua por el evidente cambio climático. Todo plantea severos desafíos técnicos de solución y no pueden ser sometidos a la soberbia o al juego político.