Venezuela a la Izquierda

El presidente Chávez prometió acelerar la transición del capitalismo hacia el socialismo bolivariano, durante un acto de celebración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, ocasión que aprovechó para asegurar que su revolución es “eterna y más nunca se irá”.

Si los resultados de 12 años de Régimen chavista fueran realmente satisfactorios, su continuidad no sería motivo de preocupación. A tal punto, que el Gobierno de Cuba, que ahora apoya abiertamente a Adán Chávez, hermano mayor del gobernante venezolano, es uno de los más preocupados. Ellos dependen en alto grado de los préstamos, subsidios y 100 mil barriles diarios de petróleo, que Venezuela prácticamente regala al Régimen cubano.

Mientras, decenas de miles de jóvenes venezolanos no encuentran trabajo y el suministro de agua, electricidad y los más esenciales bienes para garantizar una subsistencia digna es su mayor y permanente angustia. Venezuela, que fue quinto exportador mundial de café, hoy debe importar ese y muchos otros productos, como aceite de cocina, azúcar, arroz, hortalizas, todo tipo de carnes, leche, harinas, huevos y más artículos de primera necesidad.

Un grave signo de la descomposición y caos de la situación económica de Venezuela es la existencia de diversos tipos de cambio para obtener bienes y divisas extranjeras. El mercado oficial es 2,6; 4,3 y 5,7 bolívares por dólar según arbitraria clasificación. Sin embargo, el mercado paralelo, con sus riesgos implícitos, registra cotizaciones ascendentes de 8,5 bolívares por dólar y 11,8 para la divisa europea. Es fácil imaginar la cantidad de ricos y pobres que fabrica diariamente la revolución bolivariana y los niveles de delincuencia, corrupción y elevada inflación, que se potencializan con esas graves distorsiones.

Las exportaciones de petróleo disminuyen, las no petroleras de apenas un 5% del total se han reducido a la mitad y el PIB ha sido negativo en los últimos dos años. La fuga de capitales y la ausencia de nuevas inversiones son otra constante permanente. El país tiene cerca de veinte demandas internacionales por expropiaciones arbitrarias que nunca reembolsó, cuyas operaciones hoy son nada exitosas.

El cierre de empresas industriales es cada vez más frecuente, la dificultad de conseguir divisas, importar insumos, contratar créditos, en un país donde las tasas de interés son negativas por su elevada inflación superior al 30%. Venezuela ha recibido 700 mil millones de dólares en ingresos petroleros los últimos doce años, los mayores de su historia. Sin embargo, registran el más alto déficit fiscal, un 6% del PIB y cada vez el endeudamiento del sector público registra niveles de mayor preocupación.

El Gobierno controla todo, la justicia, los demás poderes, la prensa, la oposición es débil y fraccionada. Sin embargo, la revolución ha sido incapaz de resolver los graves problemas estructurales de esa rica nación, que con la cantidad de recursos naturales que posee merece resultados más estables y favorables para su población.