The Farmer

Un economista competente sabe que en una economía anémica, se deben dar recortes en las tasas de impuestos al trabajo y al capital para incentivar el trabajo y la inversión; saben que hay que evitar el desvío de fondos hacia actividades gubernamentales improductivas.

Pero, ¿qué está pasando en Quito? El Gobierno aumenta los impuestos, para más gasto gubernamental; pone regulaciones y barreras al libre comercio favoreciendo la industria falsa.

En pocas palabras, se repiten los mismos errores cometidos en tiempos de los comunistas y de los CEPALINOS, con iguales ruines resultados.

El presidente tiene que dedicarle más tiempo a combatir la ignorancia estratégica/económica de la que la agricultura y actividades relacionadas padecen. El no hacerlo afectará negativamente el futuro del país entero.

Entregar urea subsidiada, sólo alienta una serie de manoseos y negociados, no es remedio para el agricultor.

Notemos que por promoción privada se ha destacado nuevamente el Cacao Fino y Café de Aroma.

Mientras por mal direccionamiento del Estado, el banano ¡generador de tanta riqueza! Está por las patas de los caballos, con varias provincias en la costa duramente golpeadas: El Oro, Los Ríos, Guayas, Esmeraldas…

En la Sierra, más de 10 000 estudios sobre la papa, fondos destinados a mejoras nunca hechas, montos que hoy no representan nada. Cebolla (en las dos zonas); flores; frejoles; frutas…

Camélidos como la Alpaca, introducidos para repoblación durante la época del Presidente León Febres Cordero (+), cuya lana produce tejidos codiciados, tanto es así que Perú y Chile los venden con certificación; no se han sabido fomentar. ¡Tantas cosas adicionales!

Hablando de Perú, comenzó en el ’85 cuando le dio impulso el Ministro Bermúdez y hoy es el gran exportador de espárragos, aguacates-paltas, cebolla, limones y más; productos que antes nos compraban.

El problema con los políticos es que muchos no tienen la menor idea de cómo aporta el agro al progreso de nuestros pueblos.

Vean argentina, con “Cristinita” ¡La agricultura y ganadería, en sus últimos estertores!

Pese al derrumbe del comunismo, no han aprendido que sin derechos sólidos no hay inversiones y que sin inversiones no hay crecimiento ni prosperidad.

No tienen interés en aprenderlo o son incapaces de hacerlo. Ésta es la definición misma del subdesarrollo mental: repetir los mismos errores una y otra vez.

Entre las malas políticas, se destacan las llamadas reformas agrarias, con las cuales se reparten tierras sin conseguir mejorar un ápice la situación de los campesinos. Por el contrario, cada día los pequeños agricultores están más pobres y hambrientos.

La violencia de las invasiones de tierras, destrucción de instalaciones, robo de animales, madera, productos, insalubridad… trae inseguridad y ahuyentan las inversiones, destruyendo fuentes de trabajo y empresas.

No obstante, gobernantes y legisladores sin cerebro, continúan insistiendo en “reformas agrarias”, expropiando, confiscando, alentando invasiones de propiedades y repartiendo tierras arbitrariamente, en total desprecio por los derechos de la propiedad privada.

La solución al drama campesino está en darle verdadera asesoría técnica-práctica y ayuda de comercialización, crédito barato y a largo plazo. En garantizar sus derechos, no en destruirlos.

No en penalizar la venta, fomentar la corrupción y convertir a los campesinos en siervos que dependen para sobrevivir de la voluntad de políticos y caudillos, forajidos, narcotraficantes, ladrones, policías y jueces corruptos.

Ellos defienden el atraso y la servidumbre porque les aseguran una amplia clientela en épocas de elecciones y demagógicamente les da frutos.

Campesinos sin títulos de propiedad no tienen acceso al crédito formal. Además, sin tecnología, sin irrigación y apropiado control de contaminación no progresa el campo.

La reforma agraria fracasó. No mejoró la situación de los campesinos, más bien los hundió y no logró cambiar la distribución de la tierra.

Los “grandes terratenientes” fueron expropiados y sus tierras pasaron a formar nuevas haciendas de políticos, militares y amigos. Esta es la razón por la que muchos promueven las invasiones y el reparto de tierras.

Otros utilizan las invasiones para extorsionar a los propietarios.

La dispersión de la tierra es otro engaño socialista. En la agricultura moderna, las grandes propiedades son manejadas por empresas, en las que muchos pueden ser accionistas, o cooperados agrupados; dando empleo y favoreciendo a campesinos.

Pero el daño es más grave, puesto que empuja a los campesinos engañados a las carpas de la izquierda radical.

Ahí no se desarrollan las ciencias agrarias, sino la altisonante frase “conciencia revolucionaria y de clase”.

Les enseñan a rendir culto no al trabajo y la honestidad, sino a las fracasadas ideas de Marx, Ho Chi Minh, los Castro, Hugo Chávez y sus muchachos.