Hama, Syria: nories

I PARTE
Siria: La construcción de un Estado

Para analizar objetivamente los sucesos en Siria es necesario, primeramente, sumergirse en la historia moderna de dicha nación, es decir, posterior a la fragmentación colonial de Oriente Medio, luego de la Gran Guerra y consecuente desmembramiento del Imperio Otomano. Los sucesos que se dieron en dicha región desde entonces, hasta la Segunda Guerra Mundial, transformaron no solamente el mapa de la región sino también el destino de estados, crearon nuevas naciones, demarcaron límites nacionales, instauraron gobiernos coloniales europeos y dieron inicio a nuevas dinastías enterrando otras.

Desde 1946, cuando Siria se independizó de Francia, hasta finales de los años 60, esta nación fue un territorio profundamente enfrascado en inestabilidad política generada por las recurrentes turbulencias que marcaron la lucha por el poder. La ingobernabilidad del país se caracterizó por los golpes de estado, la aplicación de una serie de Constituciones y, las abruptas oscilaciones ideológicas de la dirección política. Estos frecuentes acontecimientos internos sumados al hecho de que esta nación se encontraba en una de las áreas del mundo con mayor desequilibrio e inseguridad, determinaron las pocas posibilidades que Siria tendría de conquistar una estabilidad sostenida.

Desde finales de los años 40, los Estados Unidos, utilizando a la Agencia de Inteligencia Central (CIA), empezó una serie de intervenciones mediante intentos de golpes de estado contra presidentes sirios que manifestaban simpatías pro-soviéticas o que tuvieran ideas demasiado liberales para los intereses americanos de aquella época.

A comienzo de los años 50, ninguno de los gobiernos favorecido por los Estados Unidos pudo mantenerse en el poder durante períodos importantes de tiempo. En esta década, fracasaron dos importantes intentos golpistas liderados por civiles y militares de derecha bajo el auspicio y la ayuda de Turquía, la Agencia Central de Inteligencia americana y los Servicios Secretos británicos. La primera, conocida como “Operación Straggle”, se inició mediante disturbios organizados y programados en la frontera con Turquía, apoyada dentro de territorio Sirio por agentes de inteligencia americanos y británicos. La operación fue desvelada pocas horas antes de su ejecución y los agentes de inteligencia americana y británica tuvieron que apresuradamente abandonar Damasco para salvar sus vidas. Pocos tiempo después, en una nueva operación conocida como “Wappen” liderada y auspiciada nuevamente por los servicios de inteligencia americanos y británicos, un grupo de militares de derecha organizados desde Beirut, repitió el estruendoso fracaso de la operación previa que solamente había sido frustrada con unos pocos meses de anterioridad.

Los efectos de estos fracasos, se volvieron complejos para la política externa americana hacia este lugar del mundo, pues solamente logró que los vínculos entre Siria y la Unión Soviética se fortalecieran inquebrantablemente. Entre 1955 y 1960 Nikita Khrushcev proveyó a Siria con mas de US$200 millones en ayuda militar solidificando la alianza y disminuyendo la influencia de los Estados Unidos en la región. Para los Estados Unidos, esta alianza, se convirtió en un obstáculo inmanejable para sus pretensiones de cambiar el rumbo en la política Siria. La única alternativa posible se convirtió en la invasión a Siria utilizando una coalición occidental. Obviamente, cualquier intento americano podría haber generado la reacción de la Unión Soviética. La guerra silenciosa y no declara entre los Estados Unidos y los Soviéticos, hasta entonces conocida como Guerra Fría hubiera podido escalar a niveles de mucha tensión y peligro.

En 1963, con la toma del poder del partido Ba’th, esta fue ampliamente vista como un nuevo golpe de estado, aunque el discurso utilizado era primordialmente el de una revolución. En el período entre 1963 a 1970, se presentaron dificultades en la pugna de poder y la inestabilidad del régimen se basaba en entender si este era militar, sectario o si una ideología especifica era lo más importante. Finalmente, el sectarismo se convirtió en elemento de solidaridad en la lucha de poder y la secta minoritaria Alawi emergió dominante y se manifestó más abiertamente bajo el gobierno de Hafiz al Assad.