Algún día entenderemos que las cosas no cambian si nosotros no cambiamos.

Algún día entenderemos que culpar a alguien por tener buena voluntad y dar al máximo de su capacidad, no es la solución a un problema ancestral.

Algún día entenderemos que la caza de culpables es la forma más fácil de condenar a inocentes, dejar en la impunidad a culpables y hacer que las cosas continúen igual. Se puede probar la culpabilidad del hombre, como se lo ha venido haciendo hace desde hace más de dos mil años, haciendo que la masa grite “¡Crucifícalo!, ¡Crucifícalo!”

Algún día llegaremos a comprender que las soluciones fáciles, que disminuyen el trabajo obligatorio y la capacidad de atención, lejos de ser una solución, agravan el problema.

Algún día aceptaremos que la responsabilidad no es buscar a quien echarle la culpa, sino aprender a asumirla.

Algún día tendremos que aceptar que para mejorar y dar el gran paso hacia adelante, es necesario dejar a un lado los compadrazgos y que todos, especialmente los más amigos, cumplan con sus obligaciones.

Algún día entenderemos que si queremos cumplir las obligaciones con nuestros compatriotas y darles lo que tenemos la OBLIGACIÓN de darles, debemos darles primero la educación para que ellos puedan cumplir también con sus obligaciones. Un país de receptores de beneficios sin obligaciones, es un país de pedigüeños, que pasan a hacer una presión social sin oficio ni beneficio. Ofrecer todo por demagogia, aumento de sueldos, eliminar minerías, salud gratuita, mientras se trata por otro lado de que la única voz que se oiga es la del Gobierno que habla de las maravillas que éste hace y tapa los errores o las incorrecciones de los que el Gobierno califica erradamente de aliados o amigos, es un error común en las democracias actuales.

Odio la palabra revolución, porque a río revuelto, ganancia de pescadores. Prefiero hablar de cambios congruentes, pensados, meditados, buscando el bien común, como lo manda la Doctrina Social de la Iglesia. ¿De qué sirve que se de atención médica gratuita, si hay gente que le roba los centavos a los pobres, haciendo que compren a precio de oro los tratamientos, para que puedan recibir la atención “gratuita”, o dicen que no hay tal o cual medicina y que deben comprarla en la calle? Esto no es culpa del Gobierno, pero sí es culpa de la “revolución”.

Yo me pregunto cuántas clínicas de Maternidad cumplen con los requisitos obligatorios de funcionamiento, tienen personal médico y paramédico especializado en todos los turnos y en cada especialidad, equipos suficientes, incubadoras, respiradores, monitores, lámparas, etc., de acuerdo con el número de pacientes que reciben (y lo demuestran con cifras). Si eso en realidad se cumpliera, sería necesaria el área de Terapia Intensiva Neonatal del Ycaza?

Si la gente cumpliera con sus obligaciones, si los compadrazgos y amistades se demostraran con el cumplimiento de la ley. Si el Gobierno dejara a un lado la demagogia y las promesas que no cumple o lo hace a medias y se preocupara porque sus amigos cumplan la ley, nuestra población recibiría la atención que debe recibir y que los avivatos y “amigos” se encargan de hacer que funcione, pero para ellos.