Evaluar es un proceso o estrategia cognitiva insoslayable del pensamiento humano. Significa que la mente utiliza –entre otras cosas- la evaluación, como forma de adquirir el necesario conocimiento que debe tener para existir en el mundo. Por supuesto que esto que menciono es un acercamiento cognitivo al tema, sin embargo me sirve para los fines que me propongo en este artículo. Por lo anterior, parto de una aseveración harto repetida en administración… “lo que no se evalúa no se puede mejorar”

Las autoridades del Ministerio de Educación –con ilustrado criterio- afirman que van a desarrollar un proceso de evaluación a las instituciones educativas fiscales y particulares que puede inclusive llevar al cierre de las que no cumplan con los criterios exigidos. Hasta allí totalmente de acuerdo.

Para quienes no están en el ámbito de la educación o para las personas que no conocen de leyes o de reglamentos educativos, las declaraciones de los altos funcionarios podrían asustar y preocupar, sin embargo, el tema es tan sencillo como compartir las siguientes reflexiones:

  • El Ministerio de Educación –en teoría- y por ley de la república debe, repito, debe, evaluar a cada organización educativa del sistema todos los años previo a iniciar el ciclo lectivo, con los aspectos, variables o criterios que ya están establecidos en la ley y en los reglamentos y que los Supervisores de Educación revisan constantemente –o deberían revisar-
  • Quienes dirigen instituciones educativas particulares o fiscales conocen o deberían conocer de Legislación Educativa y por tanto están al tanto de los aspectos a considerarse
  • Las sanciones ya están establecidas en la ley para quienes no cumplan con los criterios exigidos, por tanto, no nos debe extrañar que nos lo recuerden
  • Los criterios internacionales para la calidad de la educación son conocidos hasta la saciedad por cualquier administrador medianamente bien informado, por tanto su aplicación tampoco resulta algo novedoso
  • Muchas instituciones educativas particulares y algunas fiscales hace rato han implementado procesos como la norma ISO, la EFQM, las normas mexicanas para la calidad de las instituciones católicas, entre otras
  • Para las instituciones educativas particulares ser de calidad, percibida por los padres de familia, resulta la mejor forma de subsistir, pues al menor atisbo de incongruencia, los usuarios tienden a reclamar o a salir de tal o cual organización. La gente se ha vuelto más exigente con los servicios de calidad

Pero entonces… ¿qué nos preocupa?

Ah… ahí viene lo complicado… ¿se utilizarán otros criterios adicionales a los ya establecidos en la ley?. ¿Los procesos de evaluación serán técnicamente preparados de manera que se respete por ejemplo la variable tiempo para quienes no alcancen aún el estado de optimización?. ¿Quiénes serán los evaluadores?. ¿Están preparados los evaluadores para evaluar si debieron haberlo hecho desde que fue creado el Ministerio?. ¿Está determinado para todos el propósito de la evaluación?. ¿Qué se hará con los datos?. ¿Quién nos garantiza el manejo ético de la información generada?. En fin, creo que estamos de acuerdo en el qué, el por qué y el para qué… Definitivamente, estamos ávidos por saber el cómo y por recibir la garantía de que la evaluación se hará de la manera más diáfana, transparente, técnica, justa y equitativa, pues la confianza es un valor indispensable sobre todo cuando los ecuatorianos estamos tan divididos en nuestras percepciones acerca de los temas de interés nacional. Por otro lado… ¿qué vendrá después de la evaluación aparte de las sanciones?

Como vemos el asunto no es tan fácil de desarrollar, a no ser que exista la confianza absoluta de que la evaluación servirá para mejorar la calidad de la educación ecuatoriana tan criticada en los últimos cincuenta años. Liderazgo para la acción se sugiere y… ¡con urgencia!