Quiero específicamente dirigirme a ti.No porque te irrespete ya que no te respeto; sino porque para ser respetado, uno tiene que ganarse ese respeto y tú… nos irrespetas a todos.

A pesar de mi profesión no descifro tu desbocada personalidad.

¿Cómo es posible que odies y lesiones a tanta gente sin causa alguna?

¿Cómo es posible que creas que solo tú sabes lo que se necesita y pienses que somos un puñado de vertebrados inferiores que no sabemos cómo vivir?

Tu sobre valorada egolatría te hace creer en los constantes y desmedidos adulos que te dicen quienes te rodean y refuerzan tu hipertrofiado ego para ocultar tus complejos, resentimientos y miedos interiores.

Con el mal uso y abuso del poder, te proyectas psicológicamente castigando a tus opositores. Sacas a relucir tus complejos y los más bajos instintos que corroen tus entrañas. Nos has llevado a vivir en un país mísero y sin valores éticos.

Las sociedades pobres, pueden ser rudimentarias pero pacíficas; Los estados que han llegado a la miseria y son cínicos, son los que tienen a la delincuencia y la corrupción como resultado de la incapacidad de quién gobierna.

El combate a la delincuencia es de tu exclusiva responsabilidad. Tú tienes esa ineludible obligación. Pero… ¿como vas a lograr esto, si tú mismo has dado todas las facilidades para que vengan a nuestra tierra los criminales más terribles de otros lugares? Es lógico que existan tantos asesinos entre nosotros, si tú propicias las condiciones para que en nuestra tierra vivan libres y algunos protegidos por quienes deberían eliminarlos. Incluso creo que fomentas esta inseguridad para que con el consecuente caos, puedas tener el pretexto para pretender el control de nuestras vidas.

Publicitariamente manipulas a la inseguridad como la excusa para poner orden en el desorden que tu mismo causas por mala fe o incapacidad. Tu revolución es solo un enunciado publicitario que se repite constantemente, pero se paga con nuestro dinero.

¡Nosotros somos las víctimas, pero nos tratas como criminales!

Este infierno delincuencial te permite abusar mediante las “rígidas leyes” que tú haces y utilizas contra los honestos, pero no contra los pillos. Con esto mantienes en zozobra a la población y en el miedo y la inseguridad colectiva que esto genera, abusas y concentras el poder, para pretender controlar nuestra existencia.

En todas partes hay evidencias innegables de corrupción. Tus colaboradores son cuestionados con hechos reales y probados de su mañosería en la depredación del estado.

Pero tú cínicamente los defiendes.

La responsabilidad de sus acciones también es tuya, ya que tú los pusiste en el cargo de donde depredan.

Muchas irregularidades de tu propia sangre han sido probadas. Lo han hecho los organismos que tú mismo creaste, pero que ahora odias porque sus investigaciones te señalan como cómplice al haber conocido las irregularidades cometidas.

Todo es una farsa que solapas con la impunidad que otorgas a los pillos y que se tapiña desde el corral donde berrean los borregos alza manos. Haces desplantes y berrinches internacionales, cuyo pataleo solo nos llena de vergüenza. Estas actitudes inconsecuentes solo te sirven para poseerte en la convicción de la magnificencia que generan los adulos de un grupo de lambiscones que te hacen creer que eres muy valiente. En realidad pareces un inesperto desquiciado que llena de bochorno a quienes dices representar.

Profesionalmente he llegado a la conclusión de que eres un psicópata.

Estos son individuos perversos con graves trastornos de personalidad y una conducta expresada mediante una agresividad indiscriminada y una conducta impredecible.

No son locos; jamás deliran ni oyen voces.

Son perversos que con su accionar lesionan a muchos con el poder que tienen cuando lo usan para satisfacer inmediatamente sus deseos o acrecentar su megalomanía.

Te voy a poner un ejemplo para que me entiendas; porque no creo que lo hagas… si alguien tiene claustrofobia no está loco; pero no puede ser capitán de un submarino. Con tu psicopatía tampoco eres un loco, pero no puedes ejercer el cargo que hoy transitoriamente, por error y por poco tiempo más desempeñas.

Las consecuencias de tus desatinos e impulsos no controlados nos están llevando a la destrucción.

Los pasos que estás dando son los mismos que dio Hitler.

Por escribirte esto; no pienses que temo a tus represalias.

No te tengo miedo y para callarme tendrás que matarme.

No tienes otra forma de evitar que te enfrente. En el plano que sea, donde quieras y en la forma que quieras; ven a reclamarme.

Eso sí, ven solo.

Eres solo un hombre de carne y hueso que se corroe por su propia insignificancia.

No puedes luchar contra el poder moral que tenemos los honrados.

No pierdas el tiempo tratando de controlar lo que pensamos y deja de decirnos como debemos vivir. Tenemos la fuerza de la razón y nuestra libertad.

Nuestra tierra es mucho más que un instrumento utilizado vanidosamente para llenar las ansias de inmortalidad de un narciso que pretende esclavizarnos. Hemos sido una isla de paz que hoy agoniza dentro del odio que tú manipulas y fomentas mediante el resentimiento de nuestros hermanos. De los árboles patrios cuelgan ahorcados los cadáveres de la democracia que tú estás asesinando.

Necesitamos recuperar la paz social. Debemos conseguir el equilibrio de nuestra sociedad bajo una concepción diferente pero siendo un pueblo libre, indómito y trabajador. Antes nos llenábamos de orgullo por la paz social que respirábamos.

Ya basta de seguir incrementando el número de mendigos con un bono que solo condiciona a la vagancia y la mendicidad de aquellos que deberías crearles fuentes de trabajo y no convertirlos en sujetos que hacen fila para recibir una caridad tuya, pero pagada con nuestro dinero.

Necesitamos una nación de paz. Esa es la patria que nos merecemos.

Debemos vivir en un país libre y democrático donde el respeto a la discrepancia ajena sea nuestro mayor patrimonio de la conciencia individual.

Un lugar donde se entienda a la libertad como el regalo que nadie te puede otorgar ni nadie te puede quitar.

Un sitio donde ser libre represente un inconmensurable tesoro y sea un regalo que cada uno tiene que darse a sí mismo.

Un valor de la verdadera razón libertaria que corre por la sangre de nuestras venas.

Recuperemos a la patria de una forma diferente y pacífica.

Demos nuestra vida para vivir y vivamos muriendo si muriendo tenemos que vivir.