El día de hoy ha llegado a mis manos la copia impresa de un artículo escrito por usted, en el que comenta las declaraciones hechas por el Padre Paulino Toral Vélez, dignísimo Sacerdote de la Iglesia Católica.

No sé que tónica quiso usted darle a ese escrito. A ratos pienso que usted trató de ser irónico al referirse burlonamente a los títulos que tiene el Padre Paulino; pero le hago notar que para que la ironía tenga el efecto que usted esperaba,debería provenir de una persona con una sutileza y una inteligencia suficientes para que lo expresado tenga el impacto deseado, lo cual usted no lo consigue por razones obvias.

Me alegro que, según usted lo afirma en el primer párrafo de su artículo, las declaraciones del Padre Paulino sean “un monumento a los principios constitucionales del Ecuador” como usted lo dice (aunque a renglón seguido usted mismo se contradice), porque los que conocemos a Paulino desde muy pequeño, sabemos de su inteligencia y de su capacidad de expresión sobre muchos temas y de su respeto a las norma civiles y morales.

Posiblemente quiso usted ser burlón en su artículo, pero creo que solamente logró ser un vulgar bufón, porque la repetida mención de varios calificativos (docto, doctor, doctrinario, etc.), no hacen más que convertir su escrito en un burdo trabalenguas que más que herir al destinatario, lo que ha es exaltarlo y quedar usted en un absoluto ridículo, típico del bufón.

El Padre Paulino Toral Vélez, nuestro querido hermano de sangre, fue formado por nuestros padres con un profundo sentido de lo moral y de lo humano y eso lo afirmamos con mucho orgullo, porque esta formación a mucha honra, ha guiado nuestras vidas por senderos de rectitud en nuestros actos, profundo respeto a otros seres humanos y mucho amor entre nosotros.

Con la culminación de su vocación religiosa, Paulino logró dar un paso más hacia lo alto, pasando a ser guía, consejero y referente para otras personas. Esto lo prueba el inmenso cariño que ha recibido de millares de personas en Guayaquil, su tierra adoptiva a la que tanto quiere con toda su alma.

Si usted con su pasquín trabalenguado trató de ofenderle a él, estese muy seguro al igual que lo estamos sus hermanos que, para pesar y amargura de usted, no lo logró, porque Paulino está en un nivel y humano tan alto, al que no le llegan las diatribas e infundios expresados por usted. Paulino tiene cosas mucho más importantes en que pensar y actuar, por eso el éxito de su maravillosa obra como La Casa de la Vida, que seguramenmteusted no la conoce ni sabe qué es. Por eso, su labor evangelizadora que es aceptada y seguida por miles de personas que le reconocen como su guía espiritual y acuden a él con toda confianza cuando lo necesitan, recibiendo de él la palabra acertada, el consejo oportuuno y la paz espiritual.

Sepa usted que nosotros sus hermanos respaldamos a Paulino no solamenmte por el hecho de llevar nuestra misma sangre, sino porque conociendo de cerca sus pensamientos, obras y acciones, estamos absolutamente seguros de su integridad moral, religiosa y humana.

Daniel(). Eduardo(). Ana Lucía, Clara, Guido, Cecilia, Dora y Rodrigo Toral Vélez.