La liberación no puede venir más que del ataque, no a uno u otro de estos efectos, las raíces mismas de la racionalidad política. Michel Foucault.

Sí! Permanente… Pues esto de mañosamente hacerse del poder, y envilecer con su gestión la sociedad que lo promueve, no es de hoy. La inseguridad ciudadana, el autoritarismo administrativo, la corrupción financiero económica, la persecución y el chantaje político, provienen desde los primeros días del republicanismo. Las dictaduras, sucedidas frecuentemente, desde entonces, de corbata o de uniforme, sólo han sido el reflejo del caos social, emanado de un Estado sin consistencia institucional. Decía Rocafuerte a comienzos del siglo XIX: “Es ciertamente un grave mal para un gobierno naciente que aspira a los honores de la más genuina democracia, verse en la precisión de sostener una fuerza armada para contener los extravíos de la ambición, y para cumplir con el sagrado deber de conservar las vidas, y de proteger las propiedades de los ciudadanos”. A casi dos siglos de cuando fue escrito este pensamiento, ahora, las cosas están peor. Ni siquiera las fuerzas armadas sirven, con todo el “profesionalismo” que ostentan, para salvaguardar los intereses, el bienestar, la tranquilidad pública… Simplemente, es la delincuencia la que ordena en el país!

Y todo a vista y paciencia de un gobierno que aprovecha una democracia desnaturalizada para ensimismarse en la prepotencia de su mandato. Incluso con Ley suprema propia, repleta de palabrejas que semejan valores omnímodos y eternos, pero que únicamente ha servido para ser violada repetidamente. ¿Por qué creer, además, en una nueva jurisprudencia que pretende aliviar la miseria humana por el desarrollo creativo social, cuando le han precedido más de 20 Constituciones con pretensiones semejantes y han terminado, la mayoría, igual, en el tacho para la basura? En la práctica nacional, el clientelismo político ha vuelto por sus fueros, con una partidocracia refrescándose, ya que como las culebras cambió la piel vieja por una nueva, manteniendo su organismo más vigorizado. La mostración circense de los sábados es un buen ejemplo. Un presidente desinhibido del carácter de estadista que le corresponde, insultando a diestra y siniestra con procacidades, que expresan una personalidad descoyuntada, so pretexto de “informar” de su hacer gubernamental. No! Ecuador no se merece tamaña insolencia…

Entre tanto… La tradicional cola de enfermos arrastrando sus penurias ante los hospitales públicos, que ni siquiera tienen para responder en casos de emergencia. El engaño de siempre sobre la estabilidad familiar, mediante una vivienda, que

sigue siendo el mismo tugurio, ya no de caña sino de cemento. Una educación escolar y universitaria, con pujos de excelencia por decreto, que sin visión para el futuro real, vive la misión del bloqueo a la formación personal y al conocimiento creativo y científico. ¿Y los productos de primera necesidad? Con alas de aves de rapiña, volando intrépidamente cada vez más alto. ¿Para qué, entonces, los miles de millones de dólares extraídos del petróleo, y éste a su vez extraído de las entrañas no de la tierra, de la vida de los pueblos nativos que ven, día por día, amenazados su existencia, al destruirles su hábitat?. ¿Y los convenios internacionales, firmados sólo para apantallar “principios de soberanía”, que no tienen ni tendrán jamás valor alguno?

Y qué vergüenza esa Asamblea… Y qué vergüenza esos ministros todo terreno que los ruedan, sin destino, de una Secretaría a otra… Y qué vergüenza esos funcionarios que esperan un grito del amo para actuar… ¿Es que, acaso, el actual problema socio político, creado por la incapacidad del Consejo Nacional Electoral, que en pleno debería renunciar, no es una especie de resumen de lo hasta aquí planteado, que advierte la apertura para un golpe eleccionario antidemocrático el 2013?¿No es suficiente, además, los bramidos gubernamentales contra la libertad de expresión, que pretextando cualquier truco “jurídico”, busca bloquear los derechos sociales? Es tiempo de despertar!