El 9 de Octubre, luego de la célebre y claramente demostrativa sangre Guayaquileña que se está confirmando, se celebrará otro aniversario más del triunfo de la batalla por la libertad del leal pueblo de la Provincia Libre del Guayas.

Demostró su gente gallardía y su formación de madera de guerrero. Su generosidad hizo que de inmediato pensará en el resto de sus hermanos y formará un ejercito de Liberación Nacional.

La Independencia de la ciudad de Guayaquil fue el auténtico principio y confirmada plenitud de la liberación del yugo español. Nació en Guayaquil el 9 de Octubre del 1820 y prontamente se extiendo por los poblados y ciudades cercanas incluidas dentro de la Provincia (República) Libre del Guayas (extenso territorio de lo que hoy son cinco provincias).

Ahí estuvo el núcleo de sangre patriota de los guayaquileños que lograron determinar el triunfo en la Batalla del Pichincha que selló la libertad del pueblo de nuestra ulteriormente nombrada República del Ecuador.

Igual que hasta hoy, somos integracionistas y amantes de nuestros queridos hermanos para quienes siempre les dimos la ayuda y fueron muy bienvenidos en nuestra tierra.

Formamos un puño; pero, mantuvimos el criterio de que cada dedo, sin desmembrase tuviera libertad de acción.

Cosa que hasta hoy defendemos: Unión sin sometimiento.

Hoy, algún soberbio y ególatra ser, que dice ser hijo de guayaquil, busca formar un triangulo más nefasto que el afamado Triangulo de las Bermudas. Él busca palmaditas en la cabeza y nos desea ilegal e ilegítimamente imponer modelos rechazados y fracasados.

Para esto ha logrado la ayuda consistente en unos pocos “borregos”, que mientras juran lealtad y dizque proponen proyectos favorables son cobardes escondidos, quienes por no haber logrado prebendas, o haberlas perdido, y tienen incapacidad de continuar haciéndose de fortunas mal habidas buscan congraciarse traidoramente con el enemigo “por obsesión paranoica” para retornar y seguir en sus ruines designios.

Traidores que aún hoy se juntan hasta al diablo con tal de seguir el saqueo y la expoliación del ideal del pueblo. Pero la “madera de guerrero” guayaca prevaleció y prevalecerá: Para bien de la ciudad, provincia y la patria.

El hostil está tanto del otro lado del mar, como en Venezuela; delirante enemigo que con gran patanería, que ni en los oscuros muelles se ve, mantiene a su pueblo en la miseria para solventar un armamentismo inútil, guerrillas para tráfico de estupefacientes y, lo peor: infames terroristas. Así buscan destruir la paz y el progreso.

En la dimensión del tiempo, faltan relativamente pocos años para llegar al bicentenario. Dándose que en los dieciséis más cercanos al actual cada vez se ha incrementado el gozo de los guayaquileños al ver que su urbe está cumpliendo el ideal que buscaron los patriotas de ese glorioso 9 de Octubre: ¡Progreso, justicia y libertad! Por eso, nunca como en el actual momento y circunstancias de logros positivos, festejaremos con gran júbilo, a plenitud, este aniversario.

Pésele al enemigo interno que le pese, Guayaquil seguirá avanzando a niveles internacionales de Metrópolis Paradigma: Bien servida, tanto en lo urbanístico como en lo espiritual.

Gracias señor Alcalde que se ha sacrificado para poner el ejemplo internacional de gobernabilidad y de acelerado adelanto en servicios de: Infraestructura; Cultura; y, – ¡lo principal! – en atención Humanística.

Que hoy y siempre: ¡Viva Guayaquil!