28 febrero, 2025

Donald El Grande

Desde la Antigüedad, hay personajes que sobresalieron por sus grandiosas actividades, al extremo de ser reconocidos con el calificativo de magno o grande. Así nos enteramos de Alejandro de Macedonia (siglo IV a. C.), Pedro (siglo XVII) y Catalina (siglo XVIII) de Rusia, entre otros. El primero se considera uno de los más grandes generales en la historia de la humanidad. Desde muy joven, tras el asesinato de su padre, tuvo que convertirse en rey de Macedonia, una ciudad que se encontraba en la periferia de Grecia. Se enfrentó a Darío, el rey del Imperio Persa, el más grande de su época, y lo derrotó. Durante más de una década, se dedicó a batallar y conquistar nuevos reinos, llegando hasta la India. Nunca fue derrotado. Falleció a los 33 años. Por sus descomunales hazañas, la historia se refiere a él como Alejandro Magno.

Pedro fue zar de Rusia. Vivió muchos años en Europa Occidental y se le reconoce por haber modernizado Rusia, extendido su territorio, creado una poderosa fuerza naval y fundado San Petersburgo, una de las ciudades más importantes de ese país. Putin es su admirador. Entre esos personajes también ha habido mujeres, como Catalina, zarina que llegó a ser emperatriz de Rusia. Se preocupó por la cultura y el arte; con la ayuda de sus generales, expandió su territorio y continuó con la modernización iniciada por Pedro.

En 2025, Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, tiene pretensiones imperiales; quiere gobernar el mundo y que los presidentes y gobernantes de los cinco continentes sean sus súbditos. Por su narcisismo, solo comparable al de Nerón, amenaza y ordena, cometiendo en el camino numerosos errores que no solo afectan a su país, sino a todo el mundo. Desprecia instituciones internacionales que fueron de iniciativa de sus antecesores, como la OTAN. La BBC, prestigiosa cadena de televisión británica, acuñó la expresión «doctrina del abandono». En su administración anterior, se retiró, a pesar de que gracias a ella desapareció la Unión Soviética y se evitó la Tercera Guerra Mundial. Se obsesiona con ser adulado y, debido a su cuestionado pasado, evidenciado por los numerosos juicios que ha tenido y los que están pendientes, es capaz de afirmar que Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, es dictador y responsable de la guerra con Rusia. Ha terminado con USAID, creada por John Kennedy, que tanto beneficio ha traído a los países de bajo nivel de desarrollo. Si ha habido corrupción, debe eliminarla, pero no hacerla desaparecer. En Ecuador, la USAID ha tenido proyectos para mejorar el crecimiento económico, la salud y la educación, avanzar en la justicia social, hacer que los miembros más pobres de la sociedad se beneficien del desarrollo, y apoyar toda acción para detener la corrupción y mejorar la transparencia. Está en contra de la Organización Mundial del Comercio, de la Organización Mundial de la Salud y del Acuerdo de París, creado para combatir el cambio climático. Amenazó al Foro Económico Mundial con imponer impuestos a los países que no inviertan en Estados Unidos. Llama a Canadá un estado más de los Estados Unidos y ofende a Dinamarca al afirmar que Groenlandia debe independizarse, cuando forma parte de su territorio. Ha injuriado a la Unión Europea. El prestigioso periódico español El País es muy crítico de la administración de Trump. En su titular «El Gobierno de los milmillonarios de Donald Trump», afirma que “Entre los nombramientos de la nueva Casa Blanca del presidente electo estadounidense figuran al menos una docena de superricos, con fortunas estratosféricas que carecen de precedentes”.

Después de Bill Clinton, Estados Unidos ha tenido mediocres gobernantes, tanto demócratas como republicanos, y hoy su sociedad se encuentra muy polarizada y desunida, como pocas veces en su historia. El gran beneficiario de esta situación es China, que observa cómo las riñas en Occidente hacen que los países que lo conforman pierdan importancia económica. Hoy, China gradúa 10 veces más ingenieros que Estados Unidos, cuando por décadas ningún país podía igualarlo.

El mundo no recordará a Donald El Grande por sus logros, como a otros que transformaron el mundo, sino por sus acciones incomprensibles e insensatas, la mayoría de las cuales ciertamente lo recordarán por los conflictos que ha ocasionado en gran parte de los cinco continentes. El futuro de los continentes será incierto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

×