Pongamos en contexto el tema. En vísperas de las elecciones de segunda vuelta y ante las campañas sucias de los dos finalistas y los últimos acontecimientos en la gestión del Gobierno, un buen porcentaje de partidos y movimientos políticos manifiesta su fraccionamiento y sus adhesiones para impulsar el voto denominado nulo ideológico, ya que aparentemente ninguno de los dos candidatos, Luisa González y Daniel Noboa, representa ni la ideología ni los intereses del país.
Y esto es contagioso; lo que sucede a nivel internacional en geopolítica le sucede a nivel interno en Ecuador con su canibalismo político.
Les explico:
Si miran lo que sucede con los líderes mundiales, su gobernanza se parece a un triángulo de las Bermudas. La trilogía que hoy gobierna el mundo anda en crisis, y me refiero a Trump, Putin y Xi Jinping.
En un viaje a Europa en octubre de 2024, en la Universidad de Navarra, criticaban que, para la Segunda Guerra Mundial, EEUU dio las armas a su archienemigo Rusia para que invadiera Alemania. Es decir, el gran capital y negocio del armamentismo inclinan la balanza en las guerras sin importar la ideología o la nación.
Cuando se trata de dinero o poder, poco importa el sentimiento patrio, las etnias o las nacionalidades, como el desangre de Ucrania, por ejemplo, y por ello Oriente es un polvorín trazando sus fronteras con una regla de cálculo político, sin importar si son chiitas o sunitas, musulmanes u ortodoxos, inmigrantes latinos o monarquías. Lo que importa es el petróleo y las tierras raras.
Con la llegada de Trump al poder en EEUU, su capacidad para engañar a Putin y Zelensky y anexarse y repartirse territorios y tierras raras tiene un objetivo primario: dejar por fuera del reparto de las tierras raras y del petróleo al chino Xi Jinping, que prepara sorpresas.
Lo mismo, pero en pequeño, pasa en Ecuador con Noboa. Quienes critican y desacreditan a su gobierno de transición no lo miran como un presidente, sino como un mago que, si se equivoca, pierde su reelección.
La oposición y los indecisos quieren que, en un año y medio, acabe con la colonización española, incaica, con el narcotráfico y la violencia en el territorio nacional.
La oposición y los indecisos condicionan su voto si es que Noboa y su equipo de inexpertos logran hacer funcionar su varita mágica para que desaparezca la corrupción heredada de Correa, Moreno y Lasso, incrustada en toda la administración pública y la burocracia inservible del Ecuador, y en los mismos candidatos que participaron en la primera vuelta electoral de 2025, que se han transformado en parásitos sociales y son lo que más se oponen al gobierno de Noboa.
Quieren que acabe con la desigualdad social que viene desde las raíces de nuestra historia, como si los que no votaron por Noboa resolvieran el problema de la gente en un año y medio de desmadre.
No, ecuatorianos, el cambio es un proceso que dura años de lucha. Debe terminar con las revoluciones de papel, con cambios estructurales, con la re/evolución de las mentes para cambiar todo: la Constitución hiperpresidencialista, el modelo económico rentista, las modalidades y relaciones de trabajo, la política pública integral criminal para el combate de la corrupción y el narcotráfico, la deuda pública interna y externa, etc.
Piensen, indecisos, qué van a hacer con su voto nulo o ideológico. ¿Ya tienen la varita mágica para cambiar el país o se están autoengañando con una oposición ciega que quiere el poder autoritario para siempre?