The Economist, 19.12.07

No son verdes, serán negros, de luto y de muy penosa recordación. Toda persona o familia de clase media que tenga que sufrir sus consecuencias, que no pueda calentar el agua, planchar su ropa, usar aires acondicionados o pagar la matricula del vehículo que, con mucho esfuerzo, adquirió y que todavía no ha terminado de pagar recordará cada uno de los días a sus opresores, a quienes nos agobian, cada vez más con mayores y nuevas limitaciones, con nuevos y más altos impuestos.

Es un absurdo y un contrasentido que este mismo Gobierno que incentivó la compra y la adquisición de vehículos híbridos, liberando de impuestos su importación, ahora, un par de años después, pretenda cobrar excesivos impuestos de circulación, por cilindrajes de 3 000 cc o valores mayores a $30 mil. Precisamente por ser híbridos, una tecnología más cara, todavía en desarrollo y expansión, los consumidores estuvieron dispuestos a pagar un precio mayor, por la promesa de que estarían contribuyendo con un menor consumo de combustibles, una menor emisión y menor contaminación.

Un vehículo de 3 000 cc es de un motor normal que no debe ser considerado de lujo. Además, el lujo se paga ya con el ICE y los impuestos que tienen relación a su valor. Muchos de los carros que se pretende gravar en forma irracional son normales para familias de clase media con entre tres y cuatro hijos.

Adicionalmente, en todo país democrático, apegado al derecho, las leyes y los impuestos rigen para lo venidero, nunca para el pasado. Si una familia compra un vehículo de determinadas características, lo hace en función de las condiciones y contribuciones vigentes, sin temer ser engañado por su propio Gobierno, que primero lo incentiva a adquirir un bien y luego lo penaliza por ello.

No es lógico que, luego de adquirido un vehículo, se castigue o se imponga una multa o impuesto prohibitivo, que pondrá prácticamente fuera de circulación a miles de vehículos. Los perjudicados deberían demandar al Estado por un engaño de esta naturaleza. Si pretenden continuar con esta obsesión de imponer impuestos desproporcionados a quienes consideran equivocadamente ricos o pelucones, deberán hacerlo para lo venidero, que rijan para modelos a ser adquiridos a futuro, a partir de modelos 2012 en adelante. Nunca penalizar a quien compró un vehículo en el pasado, basando su decisión en las condiciones vigentes.

La eliminación de los subsidios para el consumo de electricidad no es tal, es simplemente un nuevo impuesto a la clase media; la tarifa que hoy se cobra a este tipo de hogares está ya por muy por encima del costo promedio del kilowatio hora. Los hogares mas perjudicados serán los de la Costa, que deben hacer necesariamente mayor uso de refrigeración y aires acondicionados. El consumo de 500 kilowatios/hora al mes es el de cualquier familia típica de clase media con 3-4 hijos, en una casa o departamento normal.

Mientras tanto, el país sigue sin controlar las perdidas negras del sistema eléctrico por una cantidad muy superior a lo que se pretende recaudar.

Tomado de: http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/impuestos-negros-480186.html