Un –librito-libro para niños, escrito por esa mujer que tiene el lenguaje especial para ellos-Margarita Barriga de Baquerizo-

De paseo por el malecón es un librito con trazas de cuento, sin ser cuento, porque todo es una realidad y esto de “traza” no es despectivo sino poético, también podría decir traza de histórico o de “Lugar Natal”, o “Entorno Natural” por lo que vale la pena que lo disfruten todos los niños de Guayaquil y/o para regalarlo a los que tuvieren un contacto con esta Ciudad.

De mi parte lo disfruto, desde que salió a la luz y admiro, cómo pudo la autora, en lenguaje infantil, darle la vida histórica correspondiente, a nuestros íconos de la ciudad.

Y aquí, hay que mencionar, como parte de la descripción vívida de lugares y monumentos, la ilustración del libro por Ma. José López Barriga, que en forma singular y sencilla, a Bolo Bolito y Juanita, personajes creados por la autora, los convierte en realidad; sobre las fotografías auténticas de los lugares históricos en su paseo por el Malecón, de sur a norte hasta el Cerro Santa Ana, partiendo desde el Palacio de Cristal.

Siguiendo con el cuento: el diálogo con José Joaquín de Olmedo me encantó; alguna vez, siendo niña oí decir, graciosamente a mi madre, al pasar por la Avenida Olmedo, donde estuvo antes el monumento, “Debe estar cansado sentado ahí todo el día y toda la noche….-Y ahora Bolo Bolito y Juanita” lo bajaron”… ésto con su mención del Alfabeto para un niño, con la letra A-Amor de patria Justo hoy que escribo esta reseña lo estamos analizando con alumnos de 8º Básica del Colegio Steiner, cuyo texto está en una de sus paredes:

“Amor de Patria
comprende
Cuánto el hombre
debe amar,
Su Dios, sus leyes,
su hogar
Y el honor que los defiende…”

De ahí, al palacio Municipal, con la figura del Alcalde cuyo su sueño es hacer a Guayaquil Más ciudad (y lo sigue logrando), para pasar a la torre Morisca del reloj público que en la Alcaldía de Febres Cordero se lo reconstruyó devolviéndole su belleza y simbolismo; yo cumplí uno de mis sueños de niña subir hasta lo más alto del mismo

(Faltó el palacio de la Gobernación). Siguiendo hasta el hemiciclo de la rotonda, con el histórico encuentro de Bolívar y San Martín, que hablado entre niños es una clase para ellos y de remembranzas a las madres de otrora que llevaban a sus hijos a enviarse mensajes entre sus columnas.

¿Y qué tal la maravillosa fotografía de ese pedazo de jardín tropical cultivado, del Malecón? Con el mensaje del “guardajardín” para los niños de todos los lados de Guayaquil.

“¡Ama tu ciudad no la ensucies!” o “¡Los chicles en las papeleras!…”

En sí hay alegría y admiración entre los reales y vivos monumentos de ese recorrido por el Malecón, que Bolo Bolito y Juanita invitan a transitarlo, hasta llegar al cerro Santa Ana, para luego de subir entre arboledas y jardines las 465 gradas, Juanita, exclama “¡Qué espectáculo más bonito! desde la altura, veo los ríos y mi linda ciudad Guayaquil!…”

¡Gracias! Margarita Barriga de Baquerizo! por ese librito-documento histórico, feliz y alegre; válido para los niños y no niños de Guayaquil y ¡Albricias! a María José López Barriga, mi querida alumna de la primera promoción del Centro Educativo “La Moderna” (uno de mis poemas pedagógicos) por tan singular ilustración; creo es una primicia en este campo.

Y a la M. I. Municipalidad de Guayaquil ¡Adelante!, en cuya presentación del libro, fui testigo de cuántos cientos de niños de escuelas públicas fiscales lo recibieron en su nombre y la satisfacción del Arq. Melvin Hoyos, el artífice de las publicaciones guayaquileñas, desde la Dirección de Cultura y Promoción Cívica.

Esperamos los siguientes libritos-libros, que se anuncian de esa Colección: sobre los recorridos: “Por los túneles, el Mirador de Bellavista, el Parque Viernes Santo, el Parque Lineal y todas las demás obras que se han hecho en la ciudad, sobre todo, para la alegría de los niños.

Conozco todos esos lugares recorridos algunos fines de semana, para enseñárselos a familiares y amigos, donde uno se estremece de emoción ante la alegría desbordante de cientos de niños pobres, que sumados hacen miles, disfrutando de piscinas, toboganes y jardines, en estructuras y decorados, que no tienen nada que desear de los parques recreativos de “países adelantados”; mientras sus padres los miran felices en su disfrute.

¡Ah, esos bellos fines de semana junto a mi hombre amado!